El comercio justo sobrevive a la crisis

Escrito por  en ago 17, 2012 en BlogMiscelánea

Igualdad de salarios entre hombres y mujeres, rechazo a la explotación infantil, mejorar las condiciones laborales y sociales, respeto a los derechos humanos, dar una oportunidad a los habitantes de países pobres para obtener un trabajo digno o el respeto al medio ambiente. Esto es el comercio justo, un consumo responsable y una alternativa al comercio internacional. Decidir comprar un producto u otro en base a cuál es el lugar de origen del producto, qué empresa lo produce o cómo se fabrica es un ejercicio de consumo responsable por parte del cliente.
María González, una de las dos propietarias del restaurante ecológico ‘Masala’, comenta que en su establecimiento ha aumentado la venta de productos procedentes del comercio justo ecológico ya que se han roto los tabúes. «Antes, la gente veía raro eso de productos ecológicos pero ahora cada vez hay más», reconoce. En cambio, en la tienda de comercio justo que regenta Cáritas, el responsable de comunicación y sensibilización de la entidad, Alfredo Calvo, afirma que «las ventas han disminuido como consecuencia de la crisis pero ya el año pasado dejamos de crecer en consumo», aunque añade que «los clientes habituales siguen acudiendo igual que antes, los que han dejado de venir son los que acudían esporádicamente».
Los artículos que se venden en estas tiendas proceden principalmente de países latinoamericanos como Nicaragua, Perú o Bolivia, siendo el azúcar el producto estrella. A este le siguen otros como el café, cacao, mermeladas o jabones. A la hora de realizar la compra, el cliente no solo debe plantearse cuestiones como cuánto cuesta, cuánto necesito o cuánto me gusta sino que debe mirar qué hay detrás, si alguien ha sido explotado para producirlo… Sin embargo, pocos se plantean estas preguntas con el fin de que el comercio internacional sea más justo y de que los que vivan peor puedan tener mejores condiciones.

OBJETIVOS. El comercio justo busca ofrecer un comercio alternativo, es una forma diferente de producir, intercambiar y consumir. Se basa en la trasparencia y la relación directa entre las familias de países como Latinoamérica, África o Asia y los consumidores de los territorios desarrollados. Tal y como afirma Alfredo Calvo, «como ONG no nos interesa tanto la comercialización como que la gente cambie o adquiera hábitos para un consumo ético» y añade que « no pretendemos que todos los productos de la cesta sean del comercio justo, pero sí alguno».

Ciudad por el comercio justo. Además, cabe destacar que Cáritas es, junto a otras treinta ONG’s, miembro de la Comisión de Educación y Sensibilización del Ayuntamiento de Burgos y trabaja con el objetivo de que la capital burgalesa sea declarada Ciudad por el Comercio Justo. Entre los pasos que ya se han dado para conseguir este objetivo está la creación de la guía de Consumo Responsable en la Ciudad de Burgos en la que se incluyen una treintena de negocios entre establecimientos de Comercio Justo, empresas de economía social, empresas de inserción y negocios de productos ecológicos.
Hay quienes sitúan su origen en los años cincuenta gracias a iniciativas de grupos católicos. Pero lo cierto es que desde que nació mucho ha cambiado esta iniciativa que pretende que los pequeños productores de países pobres alcancen unas condiciones laborales y sociales dignas y puedan vender sus artículos en el mercado a un precio justo.

Vía diariodeburgos

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